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Desde Colonia del Sacramento, hemos cogido un bus que nos ha llevado a nuestra siguiente parada en Uruguay, Punta del Este (o "Punta" para los habituales del lugar), uno de los destinos playeros más exclusivos (sino el que más) de Sudamérica.
Por el camino, hemos podido apreciar que Uruguay en general está bastante vacío y poco poblado. Prácticamente todo el camino era campo y más campo, con vacas, caballos, plantaciones y bosques, y todo súper poco urbanizado. Y es que en total, a pesar de tener una extensión razonable (algo menos de la mitad que España), tiene solamente 3,4 millones de habitantes.
Punta es el lugar donde vienen a pasar las vacaciones de verano la mayoría de argentinos "pijos", principalmente de Buenos Aires. También hemos visto a unos pocos brasileños, y algún que otro desperdigado (como nosotros) de otras nacionalidades. Obviamente también habrá montón de uruguayos, pero todavía no los sabemos distinguir de los argentinos 😁
Nosotros hace ya tiempo que teníamos curiosidad por conocer el sitio, y ver de primera mano cuál era el atractivo del lugar, ya que viendo fotos de las playas, no nos parecían nada del otro mundo. Y efectivamente, hemos podido comprobar que las playas son chulas, pero bastante normales respecto a lo que estamos acostumbrados, muy parecidas a las playas del litoral mediterráneo, del estilo de nuestra querida Coma-Ruga. Playas muy largas de arena fina y dorada, y aguas azul marino.
Aquí lo que cambia es el oleaje, que depende más de la orientación de la playa que del viento, y es que el pueblo de Punta está situado en una especie de cabo que separa sus playas en dos, y como el viento viene siempre del este, la playa de ese lado tiene mucho oleaje (se llama playa brava), mientras que la que queda al oeste (playa mansa) tiene el agua super tranquila y transparente. Es muy curioso estar justo en la punta, donde se juntan el río de la plata y el océano Atlántico y ver la diferencia entre uno y otro, se ve super clara la diferenciación!!
A nosotros, como ya habréis adivinado, nos ha gustado mucho más playa mansa 😝. Ahí pasamos uno de los días. Había gente pero tampoco era nada agobiante, y había algunas zonas en las que no había casi nadie. Aquí el plan de playa es parecido a España en el sentido que todo el mundo se trae su sombrilla y sus sillas. Lo que lo diferencia es que todo el mundo se trae también su "set" de mate, que consiste en la bolsa de hierbas, un termo de agua caliente, y el típico cuenquito con la pajita metálica. Parece que tienen auténtica devoción, un poco yonquis nos atreveríamos a decir je je !! Pero personalmente, nosotros no conseguimos entender cómo puede gustarles estar tomando mate con agua hirviendo en la playa con el calor que hace!! 🥵🥵
El pueblo de Punta tiene un centro a rebosar a de edificios altos, montón de tiendas y de restaurantes, la mayoría de ellos de bastante nivel (y bien caros, claro). Todo muy cuidado y moderno. Tanto playa brava como playa mansa tienen detrás un montón de edificios altos, que en general se ven bastante chulos y de alta calidad. También tiene un paseo larguísimo que da toda la vuelta por el contorno del Cabo, que va de una playa a la otra, y justo en la punta de Punta, hay una zona más tranquila con unos cuantos casoplones impresionantes.
El último día alquilamos un coche para explorar los alrededores, que son mucho más tranquilos, y también más exclusivos si cabe.
Primero fuimos al oeste, a Punta Ballena y la playa de Portezuelos. Punta Ballena es un cabo con muy buenas vistas de la zona, y playa Portezulos es la playa contigua, muy larga y ancha y con aguas super tranquilas, y con apenas unos pocos casoplones de poca altura detrás. También en las laderas de Punta Ballena vimos "Casapueblo", una urbanización hecha por un famoso arquitecto uruguayo, con un estilo algo daliniano.
Luego fuimos al este, al pueblo de La Barra, un pueblo "pijusurfero" mucho más pequeño y tranquilo que Punta, con unas pocas tiendas y restaurantes fashion, y como no, unos cuantos casoplones, la mayoría con unas cristaleras y terrazas impresionantes y espectaculares vistas al mar. Aquí todas las playas eran demasiado "bravas" para nuestro gusto, más para hacer surf que para darse un bañito tranquilo.
Una cosa curiosa es que todos los restaurantes en Uruguay estan patrocinados por un banco, que ponía su logo por todos lados, al lado del nombre del restaurante, en los toldos, sillas, mesas... Y además si pagabas con sus tarjetas ofrecían descuentos de alrededor del 30%!! Desde lejos podían parece una sucursal bancaria porque el logo/nombre del banco era tan grande o mas qué el del propio restaurante. Obviamente eran bancos locales por lo que nosotros no nos podíamos beneficiar, pero sí que curiosamente pagando con tarjetas extranjeras, que no te cobraban el IVA que era del 22%, que no está nada mal. Por lo visto lo hacen para promocionar el turismo extranjero. Aunque visto lo visto, no les está funcionando mucho je je...
Y con esto ya nos hemos podido hacer una idea del encanto de la zona, que viene un poco de la combinación de todo. Buenas playas, posibilidad de elegir entre tranquilidad y ajetreo según se busque, y a poca distancia una cosa de la otra, y una restauración y alojamientos de muy alto nivel. Aun así, para nosotros no sería uno de nuestros destinos playeros más top (y menos viniendo del Caribe 🤷🏻♀️)