Los últimos 8 días los hemos pasado en Medellín, la segunda ciudad más grande de Colombia, y con un pasado reciente muy oscuro debido principalmente al narcotráfico y más concretamente, al cartel de Medellín dirigido por Pablo Escobar, que tras más de 30 años de su muerte, sigue muy presente en la ciudad, por ejemplo en todo tipo de souvenirs. Su frase "plata o plomo" es tan repugnante como ingeniosa y célebre, al igual que su foto de ficha policial con cara sonriente.

Afortunadamente todos esos episodios de violencia han quedado atrás, y nosotros no hemos tenido la sensación de que la ciudad fuera para nada peligrosa o insegura.

Al igual que Bogotá, la ciudad está rodeada por montañas, y hay mucho contraste entre las distintas zonas de la ciudad. Aqui, la ciudad se va viendo más moderna y bonita a medida que te mueves al sur y al este.

Nosotros hemos estado alojados en la zona de El Poblado, que es una de las mejores zonas de la ciudad, donde se suelen alojar todos los guiris y es por donde más nos hemos movido.

Por nuestra zona había muchos restaurantes, bares y hoteles chulos, y bastante presencia de extranjeros. Nos ha parecido que hay bastantes más que en Bogotá.

También estuvimos un día visitando La Candelaria, que es la zona centro, cuyo epicentro es la plaza Botero, un museo al aire libre con muchas esculturas de Botero y el Palacio de la Cultura, al que se podía entrar y subir hasta la cúpula.

El resto del barrio es bastante feo, con un montón de calles llenas de comercios bastante sencillos, donde sorprende la gran cantidad de ellos que venden imitaciones de las principales marcas internacionales, ahí en pleno centro y bien a la vista. Pensábamos que eso era exclusivo de algunas zonas asiáticas, pero no. Eso sí, la calidad de las imitaciones en general dejaban bastante que desear, y los precios eran ligeramente más altos que lo que hemos encontrado por Asia.

Todo el centro está a rebentar de gente, y con notable presencia de indigentes.

Otra zona muy interesante que hemos visitado es la Comuna 13, que hace unos años era uno de los barrios más peligrosos de Latinoamérica debido a que por su ubicación en las lomas de las montañas en el extremo oeste, era la principal puerta de entrada de cocaína a la ciudad y había disputas por su control. Pero entre el gobierno, ejército y sobretodo, la voluntad de los habitantes del barrio (los que más han sufrido la violencia), han conseguido transformar el barrio, y a pesar de que sigue estando muy lejos de las mejores zonas de Bogotá, se puede visitar de forma segura, sirve para conocer mejor algunos de los episodios más oscuros de la ciudad, y han conseguido generar interés turístico, lo que permite que los habitantes del barrio puedan vivir de actividades lícitas relacionadas con toda esta presencia de turistas, en lugar de otras actividades ilegales.

Es cierto que quizás se ha convertido un poco en una especie de parque temático, pero es infinitamente mejor ésto que lo que era antes, no sólo para los turistas, sino sobre todo para los propios habitantes. Y a nosotros nos ha parecido una historia muy interesante y emocionante de superación y transformación de algo muy malo a algo bueno y digno. Hicimos un tour con una persona local que nos explicó toda la historia de la Comuna en detalle y también la de su familia. La verdad que fue muy interesante.

Todo el barrio está puyntado con grafitis enormes y muy bien elaborados con mil colores llamativos y en el tour hasta nos animamos a hacer el nuestro je je je  además, hay espectáculos de break dance en muchas plazas. Se ha convertido en un barrio muy animado!!! 

Ya fuera de la ciudad, un día hicimos una excursión a Guatapé, que es famoso por un peñón de unos 250m de altura (adicionales a los 1.500m de la base) y que está rodeado por un lago, que para nuestra sorpresa es artificial (antiguamente en su lugar había un pueblo cuyos habitantes reubicaron para posteriormente hacer una presa y obtener electricidad. Para subir, la única opción son unas escaleras (750 escalones) con una forma muy peculiar, pero las vistas valen la pena. Abajo, el pueblo de Guatapé es un pueblo muy bonito y colorido, con muchas casas y tiendas que tienen unos relieves con diferentes figuras a los que llaman "zócalos".

A la vuelta de la excursión paramos en el "Alto del cthocho", una pequeña granja con varios tipos de animales, pero la gran atracción eran las llamas y alpacas, que campaban a sus anchas por el recinto persiguiendo turistas para que les dieran comida. Demasiado turístico para nuestro gusto, pero la verdad que fue divertido, y las llamas muy graciosas y monas.... Daba gusto achucharkas 🦙

Aquí en Medellín, todos los domingos de 7 a 13h hacen la "ciclovía", que consiste en cerrar al tráfico uno de los dos sentidos de una de las avenidas más anchas (Av. Poblado) para peatones y bicis. Nosotros aprovechamos el ultimo día, que era domingo, para recorrer una buena parte de dicha avenida. Había bastante ambiente, mucha gente andando, corriendo y unos pocos en bici. De todos modos y "ciclovía" aparte, la ciudad es bastante incómoda para moverse. Para pasear es complicado, debido a las empinadas cuestas, y la poca conexión peatonal entre barrios (a poco que andes te encuentras una carretera enorme difícil de cruzar). Y moverse en taxi, a pesar de que no es caro, tampoco es muy cómodo debido al intenso tráfico a todas horas del día. También hay metro, pero sólo tiene dos líneas que cubren demasiada poca ciudad.

Mencionar también la cantidad de rooftop con vistas super chulas que hay en la ciudad. Al estar ubicada en plena montaña, los bares de las zonas altas tienen unas vistas increíbles de toda la ciudad... Y como no, hemos visitado algunos de ellos!! 🍸😁

En cuanto al clima, aquí hemos aumentado un poco más la temperatura (unos 25°C por el día), por algo le llaman la ciudad de la eterna Primavera.  pero a pesar de que la mayor parte del tiempo hemos podido ir en manga corta, todavía no nos hemos podido olvidar de la manga larga. Además muchas tardes ha llovido en mayor o menor medida durante un rato.

En general, la ciudad está bien, pero nos gustó más Bogotá en todos los aspectos, exceptuando quizás el tema de la temperatura.

Ahora ya nos vamos a la zona caribeña, y a partir de ahora sí que esperamos dejar ya la ropa de manga larga en el fondo de la maleta durante una buena temporada👏🏻👏🏻