Después de Salento, y de camino a nuestro siguiente destino, Medellín, hemos hecho una corta parada en Pereira, la ciudad más grande del eje cafetero.

Inicialmente estos dos días íbamos a ir a un balenaro de aguas termales (Santa Rosa), pero era un poco lío llegar y al final hemos optado por cambiar de planes y quedarnos en la ciudad, que es de donde salía nuestro autobús hacia Medellín.

La ciudad tampoco es ninguna maravilla. Nosotros nos hemos alojado en la zona de Pinares, que es la zona más nueva y moderna, un poco alejada del centro, muy residencial y sin puntos de interés turístico. Es como un oasis por el que se podía pasear tranquilamente, con calles anchas, poca gente y con muchos restaurantes bastante elegantes. 

Una tarde nos hemos acercado al centro para ver los principales puntos de interés en los alrededores de la plaza Bolívar (en Colombia todas las ciudades y pueblos tienen su epicentro en la plaza Bolívar, que fue el que consiguió la independencia de Colombia, entre otros países), y poco hemos durado porque la verdad que no nos ha gustado nada, era como otro mundo. Calles pequeñas, sucias y llenas de gente, con tiendas bastante cutres... Antes de 2h ya estábamos de vuelta al oasis ☺️

Ahí hemos ido a un restaurante muy chulo y moderno, donde hemos comido un pescado riquísimo y fresquísimo, que nos ha encantado.

La calle en la que estaba el restaurante era bastante animada por la noche, y vimos pasar algún "bus rumbero", que son unos buses que hacen la función de discoteca, con pista de baile en lugar de asientos, barra, música a tope, y llenos de gente "rumbeando" (de fiesta), y que simplemente van dando vueltas por la ciudad. Ya vimos alguno de estos en Bogotá y son bastante curiosos, je je ...

En resumen, una ciudad con un contraste muy grande entre zonas, sin mucho interés turístico y poco fotogénica (apenas hemos hecho fotos), y que es el principal punto de conexión del eje cafetero.