La última semana la hemos pasado en la ciudad de Oaxaca.

El estado de Oaxaca conocido por ser uno de los principales centros gastronómicos del país, en el que destacan los moles como platos estrella.

Los moles son salsas preparadas con muchísimos ingredientes (en algunos casos más de 30), que tienen sabores muy intensos y variados. Los hay negros, colorados, verdes, rojos... Y los platos de mole normalmente consisten en una pieza de carne con algunas verduras, bañados por un montón de mole.

El centro de la ciudad está lleno de restaurantes de todo tipo, desde taquerías a restaurantes de estrella Michelín, muchos con terrazas muy agradables en la azotea.

Nosotros hemos estado muy entretenidos probando de todo: tacos, moles, tlayudas (una especie de pizza versión mexicana), memelas, empanadas... Todo muy rico 😋 😋 

Los restaurantes que más nos ha gustado han sido el Comedor Chabelita, un puesto sencillo y bastante concurrido dentro de uno de los mercados de la ciudad, y el Quince Letras, con una terraza muy agradable. Allí probamos el mole negro, el más conocido de todos, con un sabor muy peculiar y algo extraño ya que unos de sus ingredientes es el chocolate por lo que tiene una mezcla de dulce y salado.

La ciudad en sí es bastante bonita, y bastante del estilo de las anteriores que hemos visitado, todo muy colorido y con muchas iglesias y edificios bajitos de estilo colonial. Además muchas de las calles están decoradas con guirnaldas de papel picado con mil colores queda muy bonito!! 🥰

Un día hemos ido al Monte Albán, una montaña que se encuentra a unos pocos kilómetros de Oaxaca, en cuya cima se encuentran las ruinas de una de las principales ciudades antiguas de México, construida y evolucionada a lo largo de 500 años, entre el 300 y 800 d.c. Un yacimiento arqueológico bastante grande y chulo, y desde el que hay muy buenas vistas, tanto de la ciudad de Oaxaca como de los alrededores.

El tiempo por aquí no ha sido muy bueno, ya que nos ha llovido casi todos los días, y unas cuantas veces nos ha pillado dando vueltas y hemos tenido que volver corriendo a casa. Por las mañanas todos los días hacía un solazo impresionante que nada hacía presagiar lo que vendría después (hasta que te das cuenta del patrón, claro), y a partir de las 14h empezaban a llegar nubarrones negros por todos lados, soltaba una o dos lluvias fuertes en algún momento de la tarde y se calmaba de nuevo. Bueno, ya sabíamos que ahora era temporada de lluvias por el centro de México, así que tampoco nos ha sorprendido.

Y una vez visitado Oaxaca, nos vamos a despedir ya de México yendo de nuevo a la playita, pero esta vez en la otra punta, en el lado caribeño.