Ya hemos llegado a Perú, y nuestra primera parada en el país ha sido la ciudad de Arequipa durante unos 5 días.

Aquí hemos llegado desde Copacabana, en Bolivia, en un autobús nocturno que cruzaba la frontera ya que tampoco había mucha alternativa. No habíamos cogido nunca ninguno, y la verdad que ha sido súper cómodo, con unos asientos súper anchos que se reclinaban un montón. De todos modos, se duerme mucho mejor en una cama de verdad 😜

La ciudad de Arequipa es la segunda más grande de Perú, y tiene poco más de 1 millon de habitantes. Aquí hemos seguido estando en altura, pero bastante menos, a unos 2.400m, y la verdad que se nota bastante, y más teniendo en cuenta que aquí no hay fuertes cuestas.

Esperemos que al bajar unos pocos días no nos desaclimatemos porque todavía nos quedan zonas a más de 3.000m por visitar ⛰️

Arequipa tiene un centro histórico bastante bonito, que tiene la particularidad de que la gran mayoría de edificios están construídos de un material que se llama sillar, muy abundante en los alrededores de la ciudad. Es un material de color gris muy claro, casi blanco, formado a partir de los materiales expulsados a lo largo del tiempo por los 3 volcanes, de unos 6.000m de altura, que rodean la ciudad, el Chachani, el Pichu Pichu y el Misti, que es el único considerado activo aunque su última erupción fue hace más de 500 años (o sea, que muy activo tampoco es ... Menos mal!! 😁). Todos ellos están a muy pocos kilometros de la ciudad y son visibles desde muchos sitios. El más chulo e imponente es el Misti, con su forma cónica más típica de volcán y con la cima nevada. Los otros se ven como montañas más normales. Todos se pueden subir, pero nosotros preferimos verlos desde abajo 😅

El uso del sillar como material de construcción, hace que el aspecto de todo el centro sea muy blanco. De hecho al igual que Sucre en Bolivia, recibe el apodo de "Ciudad Blanca", aunque en realidad no es de un blanco tan intenso. Y no sabemos si es porque el sillar aguanta muy bien el paso del tiempo o porque los edificios tienen muy buen mantenimiento (o ambas a la vez), pero todo se ve en muy buen estado y bien cuidado.

Por la zona centro, hay un montón de edificios y plazas hechas de sillar, como la catedral, el monasterio de Santa Catalina, la plaza de Armas, un montón de iglesias.... Y todo lleno de tiendas, bares y restaurantes bastante chulos. También hay algunas calles que tienen cierto estilo andaluz, todas blanquitas, con casas bajitas y plantas floreadas colgadas en las paredes.

Fuera del centro, destaca la plaza de Yanahuara, muy del estilo del centro (todo hecho de sillar), y con un mirador con buenas vistas de la ciudad y de las tres montañas nevadas. Por el resto de zonas por las que hemos paseado, la ciudad es bastante normal, aunque destacar que en general está todo en un estado bastante digno, lo cual no es demasiado habitual por latinoamérica 🫣

Un día hemos hecho una exursión por la ruta del sillar. Primero hemos ido a una antigua cantera de sillar, toda blanquita, que ahora es como un museo al aire libre de estátuas de todo tipo hechas de este material. Destaca la fachada de una iglesia que está hecha en la propia roca, al estilo de Petra, pero no tan espectacular (o eso creemos proque no hemos estado en Petra). Después de eso hemos ido a la quebrada de Culebrillas, que es un desfiladero serpenteante y angosto de algo más de 1km entre acantilados de sillar. A lo largo del camino se ven algunos "petroglifos", que son dibujos hechos en la piedra y que se supone que fueron hechos por culturas anteriores a los incas. El camino por el desfiladero la verdad que muy chulo, fue lo que más nos gustó con diferencia. Los dibujitos, más curioso que otra cosa.

También hemos aprovechado para iniciarnos en la comida peruana. Fuimos a un restaurante del famoso chef Gastón Acurio, "El Chicha", y la verdad que nos gustó mucho, todo muy rico. Hemos probado alguno más pero tampoco nos encantó tabto....Esperemos seguir deleitándonos con esta gastronomía que tiene tanta fama!!

En resumen, Arequipa nos ha parecido un buen primer capítulo de una serie que esperemos que vaya a más. Una ciudad bonita, tranquila, con volcanes vigilando de fondo y comida que promete mucho. Ahora toca seguir subiendo y bajando alturas por Perú, confiando en que nuestros cuerpos y nuestras decisiones gastronómicas estén a la altura… nunca mejor dicho.