Después de los ajetreados días por Uyuni y Sucre, con cambios de planes y largos trayectos por carretera, hemos llegado a La Paz donde hemos pasado 11 días muy tranquilos y relajados.

La Paz es la capital efectiva de Bolívia, y es la gran ciudad que está a mayor altitud del mundo. Concretamente la parte de El Alto, que para algunos es otra ciudad, aunque no hay separación real entre ambas, está a 4.100m, mientras que el resto de la ciudad está a unos 3.600m y la verdad que lo hemos notado... 😵‍💫

A nosotros, a pesar de llevar ya un tiempo en altura, y haber llegado a los 5.000m en Uyuni, nos ha costado un poco adaptarnos, sobretodo los primeros días. Y es que la ciudad está llena de cuestas bastante empinadas, y se nota muchísima diferencia entre las subidas y las bajadas. Además al ser ciudad, el aire está más contaminado.

Los primeros dos días la verdad que íbamos andando a paso de tortuga, y a la mínima cuesta teníamos que parar para respirar profundo. Después la cosa ha ido mejorando bastante pero aún así todavía seguimos notando que todo cuesta más de lo normal.

Otra característica peculiar de la ciudad es que está construida en medio de las montañas. Eso, aparte de cuestas pronunciadad por todos lados, implica que haya rocas con acantilados muy altos, y que la ciudad esté construida en muchas alturas distintas. De hecho la mayoría de lomas de las montañas están completamente construidas y es bastante espectacular.

Por este motivo, el principal medio de transporte público de la ciudad, es el teleférico!! Aquí funciona como el metro de cualquier otra ciudad, con varias lineas que recorren buena parte de la ciudad, con conexiones entre ellas y todo.

La verdad que funciona muy bien, es muy nuevo y moderno, y además viajar con él es un lujazo por las vistas espectaculares que se tienen de la ciudad y las montañas de los alrededores. Hemos montado en casi todas las líneas y cada una de ellas es especial por las vistas que tiene!!

Aparte del teleférico, apenas hay unos pocos autobuses de linea, y la mayoría de gente se mueve en los trufis, unos microbuses de unas 10-12 plazas con un montón de carteles en el parabrisas donde se indica la ruta que hacen. En alguno de ellos, de tantos carteles que hay, no sabemos cómo el conductor puede ver!! 😅

No tienen paradas específicas. Tú levantas la mano, si tiene hueco se para, le preguntas para confirmar si va al sitio que quieres y si te confirma te subes, y cuando llegas a tu destino le pegas un grito, para y te bajas. A pesar de que de primeras parece complicado, a la que le pillas el truco es relativamente sencillo y la verdad que funcionan bastante bien y pasan uno detrás del otro sin parar. De hecho por las calles se ven muchísimos más trufis que cualquier otro tipo de vehículo.

Respecto a la belleza de la ciudad, aquí hay que separar dos cosas claramente, una cuando la ves desde la distancia, y otra cuando ves las cosas de cerca.

De lejos, desde uno de los múltiples miradores, o viajando en teleférico, la ciudad se ve bastante espectacular, con zonas de edificios muy altos combinados con casas que se encaraman por las montañas, rodeadas de montañas enormes.

De cerca la cosa cambia. En general toda la ciudad se ve más bien feúcha. Las zonas más modernas (Sopocachi, donde nos alojábamos, y Calacoto) no lo son tanto, los edificios altos estéticamento no son bonitos, y el resto de zonas están llenas de edificios del estilo "boliviano" que hemos descrito en otros posts, auqnue aquí el porcentaje de ventanas puestas aumenta. Pero hay también la tira de edificios a medio hacer (en los que nunca se ve nadie trabajando para terminarlos 🤷🏻)

Tampoco tiene muchos edificios singulares, de estilo antiguo. Solamente unos pocos por el centro, en las plazas de San Francisco y de Pedro Domingo Murillo, donde está la catedral, pero tampoco serían los más bonitos que hemos visto...

Otra cosa sorprendente es la cantidad de "cholitas" que se ven pasenado por las calles de la ciudad. Las "cholitas" son las mujeres típicas bolivianas ataviadas con unas faldas muy abombadas (nos han dicho que llevan hasta 8 capas de enaguas), ponchos, sombrero tipo bombín y unas trenzas larguísimas. Sí es cierto que las que van vestidas así son mujeres mayores, pero como decíamos, se ven muchísimas y la verdad que nos han parecido un encanto!! 😍

Aparte de pasear por la mayoría de barrios, hemos estado en varios mercados. Los que más nos han gustado han sido el Mercado Rodríguez, con montón de paradas de frutas, verduras, carnes, pescado... Nos han encantado un montón de frutas raras que tenían, como la tuna (fruta del cactus) o el naranjillo, Además también tenían "dragón fruit" rojo, que nos encanta y todavía no lo habíamos encontrado por ningún sitio de Latinoamérica!! También probamos la trucha del lago Titicaca, y la verdad que estaba muy rica y tierna.

Otro mercado que nos ha gustado es el de El Alto, gigantesco, en el que venden de todo (ropa, comida, recambios de partes de coche, electrónica...). La magnitud del mercado se puede apreciar desde el teleférico que llega hasta ahí. Nosotros estuvimos un buen rato dando vueltas (2-3h), y recorrimos menos de 1/4 parte.

Otro día hemos ido a ver un espectáculo de las "cholitas" luchadoras. Una especie de "pressing catch", pero en el que las luchadoras son "cholitas" con sus vestidos típicos. Una turistada total, pero bastante divertido 😜

También nos ha gustado mucho la gastronomía boliviana. Hay unos cuantos restaurantes de comida boliviana de estilo moderno. A nosotros nos han encantado "Mi chola", con un menú degustación de un montón de platos muy curiosos y ricos, el Popular, y el Gustu.

También nos han encantado las salteñas, que son las empanadas típicas bolivianas, un poco distintas de las argentinas o chilenas.

Y luego hay un montón de restaurantes muy básicos, la mayoría con carta muy parecida de platos autóctonos más clásicos. Albert se encaprichó del "silpancho", y no quedo mas remedio que probarlo, jeje. Es una especie de milanesa muy fina sobre una base de arroz y patatas, con un par de huevos fritos encima. No estuvo mal pero nada que ver con el resto de cosas que probamos.

La ciudad también está repleta de restaurantes de comida rápida de pollo frito y rebozado. Vamos, como un KFC pero en versión local. Pero a esos ya no hemos ido, ya que tampoco nos llamaba mucho la atención.

También hay que destacar lo barato que es todo, tanto en La Paz como en todo el país. Probablemente sea el país más barato que hemos estado últimamente. Eso siempre que pagues en efectivo porque al igual que en Argentina, pero mucho más exagerado todavía, hay un cambio oficial, que es el que aplican los bancos, y otro el cambio real que hay en la calle y casas de cambio, que es nada más y nada menos que un 30% mejor!!!

Aquí también hemos tenido un pequeño imprevisto, y es que inicialmente teníamos previsto irnos el día 18, pero cuando fuimos a comprar el billete de bus a la estación, nos dijeron que ese día no se sabía si habría autobuses porque quizás había la segunda vuelta de las elecciones locales, y por lo visto si había elecciones no había autobuses... 🤦🏻. Total, que cambiamos de nuevo los planes y salimos un día más tarde. 

Lo peor de la ciudad es que el clima no es muy bueno. Está casi siempre bastante nublado, sobretodo por las tardes, y a pesar de que no nos ha llovido mucho, sí que hace bastante fresquito (unos 15° de máxima excepto un día que llegamos a pasar de los 20°). Eso sí, un día nos cayó una granizada impresionante... Así que seguimos sacando partido a nuestras compras chilenas. A pesar de eso, en las casas apenas hay calefacción. En nuestro apartamento, que era bastante moderno y grande, solo había un par de radiadores eléctricos que no hacían mucho, pero es que en la mayoría de alojamientos que vimos no había nada de nada (bueno sí, muchas mantas 😁).

La verdad que La Paz es una ciudad muy curiosa, pero que nos ha parecido muy interesante de visitar, y la verdad que a pesar del agotamiento por la altura, y de no ser estéticamente bonita, lo hemos pasado genial estos días por aquí.