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Volvemos hacia el interior de Chile en nuestra ruta por carretera, y esta vez hemos hecho parada en el valle del Aconcagua, una de las principales zonas de producción de vino de Chile, a los pies de los Andes.
El camino desde Papudo hasta aquí es bastante bonito, porque tiene como telón de fondo las altísimas montañas, entre las que se ve el Aconcagua todo nevado. Además a partir de mitad de camino, empieza a haber muchos tramos en los que al lado de la carretera hay grandes extensiones de viñedos, algunos de ellos que se encaraman por las laderas de la montaña.
Aquí obviamente la principal actividad ha sido la visita de una bodega, concretamente la "Viña El Escorial". Es una pequeña bodega boutique, donde todo el proceso se hace de forma totalmente manual (incluso pegan las etiquetas a las botellas a mano!! 🤷🏻♀️) y unos vinos muy especiales y distintos de los grandes productores. Tienen una pequeña parte de los viñedos en la propia finca, y el resto en un terreno en medio de las montañas a más de 1600 m de altitud, un sitio de acceso bastante complicado a más de 1h de la bodega (esa parte obviamente no estaba incluida en la visita 🤪)
La visita fue para nosotros solos, porque éramos los únicos que hicimos reserva ese día, y fue bastante entretenida ya que el hombre que nos la hizo nos contó un montón de historias y anécdotas relacionadas con la bodega y con el vino chileno en general.
Y como no, finalizó con la cata de un par de vinos, un tinto normal, y uno tipo "Oporto", ya que esta es una de las pocas bodegas de Chile que produce vinos dulces, acompañada de unos pequeños snacks para maridar.
Aparte de ver bodegas, también hicimos una subida a una pequeña montaña que está enmedio del valle, cuyo principal atractivo es que tiene unos petroglifos grabados en las rocas que datan de hace unos 1.500 años (mucho antes de la colonización). La verdad que los dibujos eran muy muy simples (parecían hechos por un niño pequeño je je ... pero lo que sí nos encantó fueron las vistas desde lo alto de la montaña de todo el valle lleno de viñedos rodeado por las montañas de los Andes.
También hemos ido a dar una vuelta por el pueblo de San Felipe y Los Andes, pero tampoco tenían mayor interés, una plaza con una iglesia de estilo colonial, y poco más.
Y aquí terminamos nuestro viaje por carretera por la zona centro de Chile. Ahora ya nos dirigimos hacia el aeropuerto de Santiago a coger un vuelo hacia nuestro próximo destino, el desierto de Atacama.