Hemos continuado nuestro viaje por carretera siguiendo la costa chilena desde Valparaíso hacie el Norte, hasta el pequeño y tranquilo pueblo playero de Papudo.

La carretera que cogimos tenía tramos con vistas bastante chulas, entre el mar y las montañas casi pegadas. Aparte de eso, los pueblos por los que pasamos tampoco parecían muy interesantes, hasta que nos fuimos acercando a nuestro destino, al pasar por el pueblo de Zapallar, que empezamos a ver bastantes casas espectaculares, lujosas y futuristas, todas con unas vistas al mar espectaculares.

El pueblo de Papudo no tiene casas tan impresionantes, pero sí tiene muchas urbanizaciones de apartamentos chulos, la mayoría de ellos muy nuevos, y también muchos en construcción o en venta (se veían montón de carteles anunciando nuevas promociones). Tiene una playa bastante larga, y montañas a ambos lados, y el centro del pueblo tiene un pequeño paseo marítimo con unas pocas casas más de estilo neoclásico que se conservan bastante bien.

Estos dos días wue hemos estado nosotros estaba todo bastante desértico. Suponemos que será por la época, que es final de temporada de verano y además entre semana. Y es que a pesar de que nos ha hecho solazo sin una sola nube, no hemos pasado de los 21ºC. Eso sumado a una brisilla marina considerable, han hecho que poco hayamos podido disfrutar de la playa. Noelia se ha atrevido y se ha dado un par de bañitos rápidos porque además el agua estaba helada!! πŸ₯Ά

De todos modos, hemos visto que la temperatura máxima anual es de 23ªC, así que en pleno verano (enero y febrero) no tenemos del todo claro que se pueda aprovechar bien la playita...🀷🏻‍♀️

Nos ha sorprendido esta temperatura tan baja (para nuestros estándares), teniendo en cuenta el calor que hacía en Santiago por el día, y que sólo hay poco más de 100 km de distancia...

El segundo día lo hemos pasado en Zapallar, el pueblo anterior por el que pasamos viniendo desde Valparaíso, y que tiene unas casas impresionantes. Este pueblo nos ha recordado mucho a algunos de nuestros favoritos de la costa brava, con una calita en el centro del pueblo, rodeada de montañas con casitas chulas, con unos pocos restaurantes de pescado, y a ambos lados del pueblo un camino de ronda para pasear por los alrededores. En uno de los lados del camino, se podía subir a una pequeña colina desde donde se tenían vistas muy chulas de todo el pueblo y los alrededores, y del mar rompiendo (a lo bestia) contra las rocas.

Allí comimos en el restaurante el Chiringuito, con una terraza con unas vistas fantásticas, y un pescado local fresquísimo y muy rico.

Para rematarlo, como la urbanización tenía entre muchas otras cosas una pista de pádel, y en el apartamento nos hemos encontrado unas palas y bolas, hemos echado un par de partidillos ya que con el solecito y la temperatura que hacía se estaba ideal. Y no se nos ha dado del todo mal a pesar de que hacía siglos que no jugábamos!!

La verdad que hemos pasado un par de días muy agradables por la zona, y a pesar de que no se podía aprovechar tanto la playa, nos ha gustado mucho y nos ha sabido a poco. Nos podríamos haber quedado unos cuantos días más perfectamente, pero los compromisos no nos lo permiten πŸ˜…

Seguimos nuestra road trip ya tomando el camino de vuelta y ya hacia nuestra última parada.