Después de visitar Santiago, hemos alquilado un coche para hacer una rutilla de una semanita por algunas zonas a no demasiada distancia de la ciudad. El primer sitio ha sido Valparaíso, en la costa del Pacífico.

Valparaíso es una ciudad portuaria rodeada de pequeños montes que están pegados a la costa, y la mayor parte de las edificaciones están construidas en las lomas de dichas montañas (aquí les llaman cerros), encaramándose hasta su cima. El puerto era bastante importante hasta que se abrió el canal de Panamá y el tráfico marítimo descendió significativamente. Aún así, hoy en día es una ciudad portuaria bastante importante.

Ya la primera impresión que nos ha dado nada más entrar a la ciudad es que todo estaba bastante destartalado. El contraste con Santiago nos pareció muy grande, y no solo con la parte moderna, sino con cualquier parte de la ciudad. En Santiago no vimos nada en tan mal estado. El resto de días no han hecho más que confirmar nuestra primera impresión.

No es ese “caos con personalidad” que uno puede encontrar en otros lugares, sino más bien una dejadez bastante evidente. Edificios deteriorados, fachadas a medio caer, zonas que parecen abandonadas… y no de forma puntual, sino bastante generalizada.

Subimos a varios de los famosos cerros, que en teoría son el principal atractivo de Valparaíso. A estos cerros se puede subir andando fácilmente, o sino también hay unos ascensores, que son como una especie de funiculares de trayecto bastante corto. Y sí, hay casitas de colores, hay murales, hay callejones con cierto encanto y vistas al mar muy chulas.... pero en conjunto no nos parecieron ninguna maravilla. Normalmente estas zonas más turísticas suelen tenerlas bastante más cuidadas y adecentadas, pero aquí hay cierta sensación de dejadez y abandono, mucho street art mezclados con graffitis sin sentido y mucha suciedad.

El centro de la ciudad es todavía peor je je ...muy deprimente, con edificios bastante feos y sin ningun tipo de estética. La mayoría de calles se asemejan más a un polígono industrial que al centro de una ciudad.

Además, a pesar de que tiene mar, este es práctiamente inaccesible. No tiene ni playa ni paseo marítimo, y la calle que pasa más cercana al mar es una carretera de dos carriles por lado. Además por toda la ciudad hay un ambientillo bastante decadente, con bastantes homeless y gente con pintas muy raras. No hemos tenido ningun problema, pero no es especialmente agradable.

En uno de los extremos de la ciudad sí hay un camino que podría asemejarse a un paseo marítimo, pero es bastante feo y está medio en construcción. Esto parece que lo quieren mejorar ya que por ahí hay bastantes obras con montón de fotos de cómo va a quedar y la verdad que tiene mucha mejor pinta que lo que hay ahora. Lo mejor del paseo es que hay un punto donde hay una colonia de lobos marinos que se pueden ver muy de cerca. La mayoría están tirados durmiendo en una plataforma de hormigón, pero los pocos que están en el agua están muy activos y son bastante graciosos (y muy grandes!)

Lo que sí nos ha encantado fue el restaurante La Caperucita y el Lobo, en uno de los cerros, donde comimos algunos platillos de pescado y marisco preparados con un toque moderno, y estaba todo buenísimo. 

Si que hay que destacar los atardeceres tan chulos que hemos visto sobre el mar. Por suerte, la terraza del apartamento tenía vistas al puerto y por las tardes el espectáculo era bastante impresionante 😃

Él último día decidimos ir a dar un paseo a la vecina ciudad de Viña del Mar, que está prácticamente pegada, esperando encontrar más de lo mismo, y menuda sorpresa nos llevamos. No tiene nada que ver!

A pesar de no ser nada maraviloso, es una ciudad que tiene playa, y un paseo marítimo bastante largo por el que se pasea muy bien. El frente marítimo tiene bastantes edificios altos, lo que le resta encanto, pero al menos se ven bastante nuevos y en bastantes buenas condiciones. También tiene un par de castillos en el frente marítimo, y unos pocos restaurantes con muy buenas vistas, y en uno de ellos probamos las machas (parecido a las almejas) a la parmesana y los locos (abalones), que son bastante típicos de la zona. También tiene un par de calles de tiendas, donde compramos alguna cosa más de abrigo para prepararnos para las siguientes semanas 🥶

En fin, que menudo contraste entre ambas! Oviamente nos ha gustado mucho más Viña del Mar. 

Ahora ya dejamos Valparaíso, y seguimos con nuestro road trip hacia el norte. Ya os contaremos!